//Qué son las Emociones: La importancia de las emociones en nuestro bienestar

Las emociones y nuestro bienestar

Hoy os explicamos qué son las emociones, una de las cosas que más nos gustan. Hablamos de las 5 emociones básicas y lo importantes que son en nuestra vida para ser plenos y felices.

¡Bienvenidos al bonito mundo de las emociones!

¿Qué son las emociones?

Las emociones llevan millones de años de evolución. Están presentes en todas las personas del planeta y son independientes de la cultura, educación y contexto histórico.

Por lo que, la alegría que siente una persona que se ha criado en un municipio de la comunidad valenciana, es la misma que la que siente una persona de origen australiano.

Las emociones son biológicas y se expresan en el cuerpo. Las sentimos en forma de sensaciones, como por ejemplo un cosquilleo en el estómago, una presión en el pecho o un nudo en la garganta.

A diferencia de los pensamientos o la razón, las emociones son rápidas, precisas, exactas y siempre aciertan. A través de una emoción, que se expresa libre de bloqueos y limitaciones, sabemos qué decisión tomar al instante.

Después de esta breve explicación acerca de lo que son las emociones , vamos a conocer cuáles son las 5 emociones básicas.

Os las presentamos!

Las 5 emociones básicas

Miedo

Vas por la calle paseando de camino al trabajo, y al girar la calle, topas con un enorme toro que fija la mirada en ti. Eso que sientes, afortunadamente, es miedo.

El miedo tiene la función de evitar un peligro presente, como el caso del toro con el que te acabas de encontrar, pero también inminente.

Si de camino al trabajo, una persona que corre alarmada te dice que al girar la esquina hay un toro suelto, también sientes miedo.

Por ello, el miedo, igual que todas las emociones, es beneficioso en sí mismo. Gracias a él los simios de los que procedemos han sobrevivido. Si nuestros antepasados no hubieran tenido miedo, fácilmente hubieran caído en las fauces del primer diente de sable con el que se hubieran topado.

Con el miedo se activa nuestro sistema nervioso simpático, lo que se traduce en incremento de nuestra frecuencia cardíaca, incremento de la frecuencia respiratoria, aumento de la presión sanguínea, aumento de la conductancia de la piel, aumento de la tensión muscular, etc.

Todo ello para que, en muy poco tiempo, nuestro cuerpo esté listo para evitar el peligro o minimizar los daños.

Dos tipos de respuestas

Es importante saber que con el miedo producimos dos tipos de respuestas. Una es la evitación activa, o dicho de otra manera, afrontar el origen del peligro, debido a que creemos que el enfrentamiento acabara con la fuente de dicho peligro.

Vemos una araña y corremos rápido a pisarla. Creemos que así evitamos el peligro.

La otra forma de respuesta es el afrontamiento pasivo. Que sucede cuando interpretamos que no poseemos los recursos o capacidad necesaria para evitar el peligro, por lo que nuestras acciones se centran en la protección personal con el fin de minimizar los daños.

Una respuesta que también es muy común cuando sentimos miedo, es paralizarnos. Como aquella gacela que se hace la muerta cuando tiene el leopardo encima y que posteriormente aprovechando un descuido en el felino, sale corriendo salvando así su vida.

Tristeza

“No eres tú, soy yo. Necesito tiempo para mí. Quiero dejarlo.”

¿Quién no ha escuchado estas palabras alguna vez? ¿Cómo te quedaste? Seguramente con una sensación de tristeza. Una tristeza que también aparece cuando experimentamos la pérdida de un familiar, amigo…

chica triste con las emociones

La tristeza aparece unida al abandono, la pérdida y la soledad. Y lejos de ser algo negativo, tiene todo su sentido, ya que una de las funciones fundamentales de la tristeza es realizar una petición de “cohesión” al grupo.

De este modo la persona que experimenta tristeza tras una pérdida, hace ese llamado tan inconsciente y biológico a los miembros del clan, favoreciendo los lazos del grupo y experimentando su unión a él.

Ira/Rabia

Ese impulso que nace como fuego en nuestro interior, con un objetivo a quemar, eso es la ira.

La ira, igual que el miedo, aparece cuando interpretamos un ataque o peligro, bien hacia nosotros o bien hacia alguien que está bajo nuestra protección.

Imaginemos que vamos paseando con nuestro hijo de 5 años. De repente alguien se acerca con intención de hacer daño a nuestro pequeño. Automáticamente nace un impulso de atacar a esa persona.

Y no sólo aparece ira a la hora de proteger a nuestros hijos o a nosotros mismos. También a la hora de proteger nuestros bienes y posesiones (defender la casa de un ladrón), nuestras creencias y valores.

Hay que decir que el objetivo de la ira es destruir la fuente de peligro. Ello no quiere decir que acabemos con la vida del agresor. Si por ejemplo en el caso del agresor de nuestro hijo, actuáramos dándole un rabioso golpe, puede que dejáramos de considerarlo como una amenaza y dejáramos de atacarle.

De igual manera sucede si estamos realizando un debate con una persona que tiene unas creencias distintas a las nuestras, y que consideramos que está atacando nuestras propias creencias.

Puede que mediante el lenguaje y sin llegar a una agresión física (pero sin reprimir la ira), lográramos entendernos con nuestro interlocutor y dejáramos de percibirlo como una amenaza.

Por otro lado, cuando sentimos ira, nuestro cuerpo reacciona predominando nuestro sistema nervioso simpático.  Similar a la respuesta del miedo, se incrementa la frecuencia cardíaca, la tensión muscular, la presión sanguínea y la conductancia de la piel.

Asco

Gracias al asco no comimos aquella carne en mal estado que llevaba abierta demasiados días en la nevera.

Por tanto, el asco tiene como principal objetivo evitar la ingesta de alimentos perjudiciales para el organismo. De este modo, evitamos el estímulo que nos provoca asco alejándonos de él, tanto física como mentalmente. Esta emoción no solo la expresamos hacia alimentos, si no también hacia personas, animales e incluso objetos.

De modo que podemos identificar una persona como algo nocivo para nosotros, imaginarnos sus babas como algo a evitar a toda costa.

El asco tiene una característica que es la experiencia de náusea. Se da una activación del sistema parasimpático, por lo que se produce un decremento de la frecuencia cardíaca y de la presión sanguínea.

Alegría

Concluyendo este recorrido, llegamos a la emoción con la que mejor nos llevamos, la alegría.

adultos expresando las emociones

La principal función de la alegría es la cohesión del grupo. ¿Quién no se ha reído con un grupo de amigos y se ha sentido unido a él y reconfortado?

Similar a la emoción de tristeza, pero actuando de manera diferente, la alegría tiene la función de unirnos al grupo y reforzar los lazos que tenemos con él.

Cuando reímos con alguien, nos sentimos a gusto con esa persona, lo que refuerza que compartamos pensamientos, ideas, acciones, tiempo… con ella.

La importancia de las emociones en nuestro bienestar

Ahora que ya sabemos qué son las emociones, es interesante hablar de como nos llevamos con ellas en la actualidad.

En la sociedad y cultura en la que vivimos, tenemos una serie de creencias adquiridas, que en muchos casos, perjudican el correcto funcionamiento de las emociones.

A veces, intentamos solucionar un “problema” con una persona evitando sentir nuestras emociones. A esto lo llamamos represión.

Esta represión nace de creencias del estilo: “si lloras eres débil” o “no es el momento para cabrearte”. Pero por contra, reprime una capacidad natural de solucionar dicho problema.

Y es que, los problemas de relaciones, por ejemplo, no son problemas de creencias o de razonamientos. Son, en base, problemas emocionales, que sólo pueden resolverse ahí donde se encuentran, a través de nuestras emociones.

Por ello es muy importante para nosotros una educación emocional, aprender a conocer nuestras emociones, ya que en ellas está la clave del bienestar.

Esperamos que os haya gustado. Os leemos en vuestros comentarios 😉

By |2018-10-12T11:31:05+00:00junio 5th, 2018|Artículos|3 Comments

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3 Comments

  1. Alex junio 5, 2018 at 5:06 pm - Reply

    Me ha encantado y he aprendido mucho. Muy útil la distinción de las emociones básicas para saber identificarlas. Hay que dejarse emocionar siempre! 🙂

  2. […] Si quieres saber más acerca de las emociones, te invitamos a que leas este artículo. […]

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