En busca de la felicidad

Los seres humanos nos pasamos gran parte de nuestra vida buscando. Buscamos una relación de pareja estable o un trabajo fijo. Buscamos tener más dinero. Estar más fuertes o más delgados, ser más altos o más guapos. Buscamos la felicidad.

Durante esta búsqueda, nos olvidamos del momento presente . Intentamos no ver lo que está sucediendo, no pensar lo que estamos pensando y no sentir lo que ya estamos sintiendo. Volcamos toda nuestra energía en la creación de un futuro incierto al que le damos la responsabilidad de nuestro cambio.

Un futuro que hemos creado en nuestra mente desde un momento presente de vacío interior, y que creemos que nos va a dar aquello que tanto deseamos.

en busca de la felicidad

Sin embargo, cuando conseguimos alcanzar aquello que creíamos que nos iba a dar la paz, podemos experimentar que en nuestro interior todavía sigue esa sensación de infelicidad de la que queremos huir a toda costa.

Huimos de nuestra tristeza y la negamos. Por miedo a que su intensidad haga que nuestra vida pierda su sentido, y con ello, desaparezca la esperanza de encontrar el nuestro.

La felicidad que ya está en ti

Pero no nos damos cuenta de lo más importante. Gracias a la tristeza y a la infelicidad, existe la felicidad. No hay una sin la otra. No hay luz sin oscuridad.

Quizá la solución a nuestros problemas no está mañana, dentro de tres meses o hace una semana.

Quizá nuestro bienestar este acompañado de la tristeza que experimentamos en el AQUÍ Y AHORA y que nos invita a que la sintamos.

Tal vez todo sea más fácil y sentirnos nos haga brillar. VIBRAR.

estrellas y felicidad

Puede que la respuesta que buscamos seamos nosotros, en el presente. En ese bonito lugar que pocas veces visitamos y que siempre está ahí para invitarnos a descubrir. Para invitarnos a SER.

A SER conscientes de que nuestra felicidad no está en un viaje, un trabajo, un objeto o una persona. Tampoco está en el futuro ni en el pasado. La felicidad que buscamos está en nosotros, AQUÍ Y AHORA, esperando a que la veamos.

Una pequeña práctica

Hoy te invitamos a hacer algo diferente. A sentir (te).

Ahora mismo, mientras estás leyendo estas palabras, detente un instante y dirige la mirada hacia tu interior.

Tal vez estés viviendo alguna situación que te moleste y te produzca infelicidad. Dedícale un instante.

Una vez encuentres la emoción que te produce dicha situación (tristeza, asco, miedo…), obsérvala.

Presta atención a tu cuerpo. Quizá sientas una sensación en forma de tristeza (asco, miedo…), en el pecho o la boca del estómago, por ejemplo.

Adéntrate en ella. Puede que tenga alguna forma, textura o color.

Sigue observándola y mira como cada vez se hace más intensa. Siente todo lo que viene a enseñarte.

A medida que la sientes, se transforma y te completa. Y el dolor desaparece.

Puedes hacer esta pequeña práctica en tu día a día y aprovecharlo para dedicarte un tiempo a ti.

Verás como cada vez te resulta más fácil y observarte consigue engancharte. Pero tranquila/o, los efectos secundarios son un pasote!

¡Que paséis un feliz día!

By |2018-10-12T11:22:45+00:00agosto 28th, 2018|Artículos|0 Comments

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